Testimonios


Educación que cambia vidas

Antonia Ríos – Facilitadora Local


Antonia Rios

¿Dónde vives y cómo llegaste al proyecto Primera Infancia?

Yo vivo en el asentamiento Marangatú, de Villa Elisa. Me interesé en lo que hace la Fundación porque uno de mis hijos está participando en el proyecto Educación Creativa. Después hubo la vacancia para alguien de la comunidad en el Proyecto Primera Infancia. Como siempre trabajé como niñera, me propusieron presentarme.

Al principio vine porque era un trabajo para mí, pero ahora, por ejemplo, me gusta porque aprendo muchísimo con los chicos, con Patricia (Responsable Proyecto Primera Infancia), Marta y Lucia (Facilitadoras Alda). Es decir, es un trabajo donde siempre hay algo nuevo que aprender.

¿Cómo fueron los primeros días?


Antonia y los chicos en el
Museo de Historia Natural

Al principio me superaba completamente, tanto así que me llevaba el libro de cuentos a casa para estudiar. Yo digo que porque nunca lo hice, ni siquiera con mis hijos. Y una de las cosas que me animaron fue ver a una sobrinita mía que viene a Primera Infancia. Todo lo que ella hace es sorprendente: se va sola al baño, lo que habla, cómo se expresa. Eso me motivó mucho.

¿Cuando están solas con los chicos cómo les va?

Para mi que bien porque los chicos ya nos ven como una profesora más, nos respetan, si les decimos las cosas nos hacen caso. Y lo que más hacemos cuando las chicas no están, es contar cuentos, jugar con ellos, a la pelota, con los juguetes.

¿Cómo les trata la comunidad?

Ahora nos trata diferente. Ya no tanto como Antonia, sino como una profesora de sus hijos, nos respetan más. Antes era como una vecina más, ahora quizás nos ven con otros ojos.

Yo pienso que nosotras las mamás, en casa, no les educamos a los hijos como debe ser. Aquí aprenden sobre las normas, los hábitos sanos, pero siempre dialogando y explicando. Por eso yo pienso que los niños que se van a Educación Creativa y vienen a Primera Infancia cambian, porque se les habla, se les dice, el por qué sí y el por qué no de las cosas.

¿Qué es lo que más te gusta del trabajo que realizas?

Lo que más me anima para hacer mi trabajo es que todas las mamás que se acercan a mí me dicen: que sus hijos cambiaron, que sus hijos saben más palabras, que están escribiendo, que piden permiso, perdón. Y entonces a mi me dan ganas de seguir viniendo y me hace sentir muy bien. Es muy importante este espacio porque hay muchas mamás que trabajan y si el Centro se va, tendrán que pagar para que les cuiden a sus hijos, sin embargo, si está aquí, es diferente.


Algunos niños que no pasaron por el proceso completo en el Centro y se fueron a Preescolar, han tenido muchas dificultades. De aquí los niños se van escribiendo su nombre, aprenden muchas cosas más y sienten que les queremos. Y a los que no pasan por aquí, les cuesta muchísimo ir a la escuela. Sin embargo, los que terminaron su ciclo completo, hacen las cosas divinamente, no les cuesta nada. Al contrario, van adelantados.

¿Cómo es tu jornada de trabajo?

Yo vengo a las 12 y 30 cuando los chicos ya han comido, les hacemos dormir, media hora o una hora, después se levantan, preparamos los juguetes y lo que vamos a usar, luego jugamos con ellos, después meriendan. Contamos cuentos, hacemos trabajitos, después salimos al patio a jugar.

¿Qué te ha aportado el trabajo en Alda?


Antonia y los chicos en el Museo de Historia Natural

A mi me cambió muchísimo la vida y eso le decía a mi mamá, que yo tenía muchísimo amor que dar y que aquí yo aprendí esto. Yo creía que solo para mis hijos, ahora yo les quiero a todos los chicos. Tenía guardado un amor que les puedo dar a todos. Los primeros meses creía que no iba a aguantar. Veía algunos chicos llorar porque su mamá se iba y los dejaba, pero después entendí que era por su bien, para que ellos aprendan. Ahora estoy muy contenta.


¿Qué te gustaría lograr más adelante?

Me gustaría, si continuó el colegio, como lo hace Vanessa, entender todas las cosas que entiende Pati (Patricia, Responsable proyecto Primera Infancia). Capacitarme como ella. A veces me desanimo porque pienso que hay muchas cosas que yo no voy a entender. Pero me gustaría muchísimo ser como ella.

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