Testimonios


Profesora Carmen A. Sánchez M.
Escuela República de El Salvador – Asunción


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Yo personalmente, y creo que la mayoría de mis compañeras también, les diría que sería muy bueno que otras escuelas se pongan la camiseta de Alda y vengan a enriquecerse como profesionales y como institución. Porque muchas de las cosas que yo aplico con mis alumnos en mi escuela, aplico también con mis hijos en mi casa.



Qué balance puedes hacer del proceso de formación desarrollado hasta ahora con Alda Educa

A mi personalmente me ayudó muchísimo y a la institución también, porque nos hicieron ver ciertas cosas en las cuales teníamos que ir mejorando. Hicieron también que se favorezcan las relaciones con los padres, porque se nos proveyó de estrategias, muy válidas para nosotros, todo el plantel de la escuela, para comunicarnos mejor con la comunidad, con los niños, para que el aprendizaje sea realmente significativo. Aparte que hubo una comunicación real, de consenso con las personas que nos acompañan en el proceso de mejoramiento educativo de la escuela, del respeto de los profesores con Alda, los alumnos se relacionan bien con los que nos acompañan de la fundación. Estamos supercontentos. Vamos de apoco, mejorando, porque siempre las cosas que hay que cambiar, a veces son un poco difíciles, pero nunca es imposible cuando uno pone la predisposición suficiente y toma con responsabilidad lo que hace.


En el trabajo en el aula, qué avances se pueden observar

Cuando hacemos el balance entre profesores con nuestra directora, nos damos cuenta que los chicos realmente aprendieron a tener más seguridad en ellos mismos para comunicarse, porque al principio eran más vergonzosos, distraídos, y ahora se sienten parte de lo que ellos aprenden. Porque se implementa mucho el juego, la parte lúdica, entonces a ellos esto les da seguridad, les da oportunidad de perder esa timidez y vergüenza, aparte que trabajamos más en equipo, aunque siempre aquí se trabajó en equipo, pero ahora afianzamos más esa técnica y sabemos que tenemos que ir creciendo, mejorando, dándole más importancia a ciertos aspectos de nuestro trabajo en aula, nosotros nos sentimos muy bien. Aparate que venimos a compartir con otros compañeros de otras escuelas y eso también nos enriquece y logramos cosas positivas.


Qué fue lo más difícil al comienzo del proceso

Lo más difícil es tratar de cambiar de actitud, porque a veces uno se encasilla y para quitar a veces esa modorra a la cual estamos acostumbrados, a veces es difícil. Aparte, así como nosotros teníamos esa modorra encima, también quitarles esa timidez a los niños, porque viste que nosotros tenemos niños que son vendedores en la calle, y a ellos les cuesta a veces comunicarse con los demás, por vergüenza, por inseguridad. Este fue el aspecto, yo creo, un poco difícil, pero nada es imposible cuando uno tiene las ganas de hacer bien las cosas.


Cómo te sentiste con los acompañamientos en aula de los asesores de Alda

Como todo comienzo era toda una incógnita, era ver cómo se iba a evaluar, qué imagen iban a tener de nosotros como profesionales y cómo institución también. Pero después, más que ser evaluados, nos sentimos realmente acompañados y gracias a dios que las personas de Alda que están trabajando con nosotros, son abiertas, con ellas se dialoga, se consensúa, entonces es más fácil así realizar las cosas. Uno nunca se siente bajo presión, y con las sugerencias que siempre nos dan y las que hacemos a las personas que realizan el acompañamiento, es más fácil.


Qué cosas te han parecido interesantes de compartir con otras escuelas y en otros espacios.

Lo difícil en las capacitaciones era por la distancia, porque no manejábamos el contexto geográfico para llegar hasta esas escuelas muy distantes. Pero en definitiva, nos dimos cuenta que a pesar de que estamos en lugares físicos diferentes, los problemas son iguales. No porque eran del área de Central y nosotros de Capital, teníamos diferencias. No, teníamos las mismas inquietudes, las mismas dificultades, solamente que íbamos adaptando a la realidad de cada lugar, de cada comunidad. Pero nos dimos cuenta que todas queríamos hacer bien las cosas, que teníamos ganas de aprender. A veces era un poquito difícil comprender para adaptar a la realidad, pero después, de a poco, nos dimos cuenta que todos nos enriquecíamos. Al final, cuando venimos a las capacitaciones es como una gran familia que nos volvemos a reencontrar para trabajar todos juntos y enriquecernos en el trabajo que estamos realizando en cada escuela.


Un mensaje para tus compañeros de proceso de formación y para quienes se interesan por lo que hacen ustedes en las escuelas.

Yo personalmente, y creo que la mayoría de mis compañeras también, les diría que sería muy bueno que otras escuelas se pongan la camiseta de Alda y vengan a enriquecerse como profesionales y como institución. Porque muchas de las cosas que yo aplico con mis alumnos en mi escuela, aplico también con mis hijos en mi casa. Entonces no solamente se puede aplicar lo que uno aprende en Alda con los alumnos, sino en la misma educación de nuestros hijos también. Que nos pongamos la camiseta para mejorar más, porque de nosotros los maestros depende lo bueno que podamos hacer por el país y por la educación, más que nada, porque ese es el cambio que nosotros nos estamos marcando como profesionales.

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