Testimonios


Jordi Longás – Miembro Consejo Asesor Fundación Alda

“Mi primer viaje a Asunción fue determinante para enamorarme del trabajo de Alda y, aún más, del ideal que lo mueve”

Jordi Longás habla con la Fundación Alda en el marco de la firma del convenio que próximamente harán efectivo Blanquerna y Alda.


Jordi Longás

¿Qué te hizo decidir entrar a formar parte del Consejo Asesor de Fundación Alda?

Profesionalmente tuve la oportunidad de conocer el proyecto Alda prácticamente desde su inicio. Coincidía y coincide plenamente con mis intereses y conocimientos. Desde luego, mi primera visita a Asunción fue determinante para enamorarme del trabajo que se hace y, aun más, del ideal que lo mueve. La buena sintonía con las personas que han dado forma al proyecto y con los otros compañeros del Consejo Asesor hicieron el resto.

¿Con qué rasgos definirías el trabajo socioeducativo que Alda realiza en Paraguay?

Es indudable el compromiso educativo de Alda, que comparto, en un doble nivel: el más general, que supone la convicción de que la educación es motor de cambio y mejora social; y el más particular, que se concreta en apoyar y dar valor a personas concretas, con nombres, historias de vida y necesidades concretas. No me cabe duda que Alda, justamente porque su acción se orienta al desarrollo comunitario desde una acción socioeducativa integral –escuela, educación no formal, dinamización cultural y trabajo comunitario- es portadora de esperanza para muchas familias, niños y niñas y, también, docentes.

Me parece muy interesante y destacable el esfuerzo por trabajar con las instituciones, los equipos profesionales y las comunidades. En este sentido Alda está siendo precursora de un modelo de trabajo altamente innovador, la creación de redes o tejido socioeducativo en el territorio. Se habla mucho de redes para referirse a plataformas de trabajo, frecuentemente entre ONG’s y entre profesionales de alto nivel. Lo interesante de Alda es que impulse este trabajo entre docentes, escuelas, asesores,… Ello supone apostar, aunque con incertidumbres, por la sostenibilidad e incorporar criterios de flexibilidad y adecuación al contexto.


“ Alda está siendo precursora de un modelo de trabajo altamente innovador en cuanto a la creación de redes o tejido socioeducativo
en el territorio.”

Has podido ver los proyectos sobre el terreno en dos ocasiones: ¿qué diferencias destacarías de tu visita en 2005 y la de este año, 2008?


Jornada de trabajo con Jordi Longás

El crecimiento del proyecto de la Fundación ha sido indudable. Aunque faltan algunos años para afirmar que el proyecto ha alcanzado su madurez, podemos empezar a hablar de consolidación. Actualmente se dispone de un equipo bastante amplio, profesional y comprometido. A nivel de diseño se ha ampliado el registro de objetivos y acciones. Se ha aprendido mucho y rápido en este tiempo, de modo que la evolución de los planteamientos institucionales y la acumulación de experiencia está cristalizando en un modelo de trabajo por la mejora de la educación en Paraguay, con la escuela y más allá de la escuela. Lo que más se ha desarrollado en este tiempo es la visión de lo que significa trabajar por mejorar la educación en entornos carenciados. Se ha crecido en visión integral y sistémica y empiezan a aparecer algunos resultados. Además de formar docentes y mejorar los materiales didácticos, todo el trabajo con las comunidades, las familias, los proyectos de centro, la municipalidad, etc. están permitiendo avanzar y, sobre todo, nos están enseñando un camino de acción y desarrollo socioeducativo lleno de posibilidades.

¿Cómo ves el futuro de Alda?

En referencia a su actual compromiso socioeducativo debe seguir apostando por “empoderar” al territorio, sumar acciones complementarias y ganar nuevas alianzas que hagan más sostenible las acciones de mejora. Las necesidades son tantas que cubiertas unas aparecen otras como absolutamente urgentes. En esta labor, me imagino a Alda como un nudo de una red amplia –docentes, escuelas, barrios,…- que han apostado por un modelo de desarrollo social y educativo. Alda deberá tener una función catalizadora, con la sabiduría de promover cuando convenga y de pasar después a un segundo plano.


Jordi Longás en jornada de trabajo con equipo de ALDA en Paraguay

En este sentido, la presencia y reconocimiento en Paraguay será –ya lo es- algo importante. Con tantos temas pendientes en el país, Alda está llamada a ser un referente, una institución que pueda ofrecer experiencias de éxito, reflexión y alternativas para la política educativa en Paraguay. La educación sólo mejorará si cuenta con el compromiso de la Administración y de otras instituciones y agentes sociales, pero Alda puede y debe estar en disposición de sumar en ese sentido. Aunque los procesos educativos siempre son lentos, la coherencia y fortaleza del modelo que está construyendo Alda ya es actualmente una mejora muy significativa respecto a lo que se hace en los barrios populares y en el medio rural y, en este sentido, es un modelo alternativo que tiene vocación de ser transferido.


“ El crecimiento del proyecto de Alda ha sido indudable y podemos empezar a hablar de consolidación.”


¿ Y cómo crees que Alda puede incidir en España?

Para mi una función importante de las ONG’s en los países del Norte, más que la de gestionar recursos que han de llegar al Sur –aunque esta también es importante-, es la educativa. Aquí sabemos poco de Paraguay y Alda puede trabajar por enseñarnos esta realidad. Conocer justamente remueve las conciencias, recupera la dignidad del olvidado y de quien olvida y, sin duda, ayuda a despertar la simpatía y el aprecio. Llegar a personas concretas, cuantas más mejor, y buscar sinergias con otras instituciones i ONG’s es una tarea posible, aunque difícil, que Alda tendrá que ir desarrollando cada vez con más decisión.

¿Qué objetivos persigue la firma del convenio entre la Fundación Blanquerna y la Fundación Alda?

La universidad se debe apoyar en tres pilares: investigación, formación de profesionales y transferencia de conocimientos a la sociedad. Teniendo estudios de educación, psicología, deporte, salud y periodismo, entre otros, es fácil descubrir los muchos puntos en común. Tanto podemos apoyar a Alda, como venimos haciendo, mediante la investigación y el asesoramiento, como Alda nos puede facilitar experiencias para formar alumnos nuestros, ya sea mediante la realización de estadías de prácticas, intercambios solidarios o incluso tesis doctorales, por ejemplo. Entre entidades sin ánimo de lucro y que comparten un ideal de desarrollo humano para todos y un proyecto de educación en valores quizás no haría falta firmar muchos papeles para colaborar. Pero, más allá de las personas, es positivo construir ese tejido institucional que expresa la buena voluntad por cooperar y la confianza mutua.


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